Cuidar de ti para acompañarles a ellos
La maternidad y la paternidad son, posiblemente, los espejos más honestos que existen. A menudo, el comportamiento de nuestros hijos —sus rabietas, sus miedos o sus demandas— activa en nosotros heridas olvidadas, frustraciones o una reactividad que nos cuesta gestionar.
Criar desde la consciencia no significa ser "perfectos", sino aprender a mirar qué se mueve dentro de nosotros cuando nuestros hijos nos necesitan. Mi enfoque consiste en acompañarte a sanar tu propia historia para que puedas ofrecerles a ellos la presencia y la calma que necesitan para crecer.
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¿Cómo trabajaremos en nuestras sesiones?
En lugar de centrarnos solo en "pautas de conducta", miraremos hacia dentro. El bienestar de tus hijos empieza por tu propia regulación emocional.
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En este espacio:
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Identificaremos tus activadores: Entenderemos por qué ciertas situaciones te desbordan y qué necesidades tuyas están pidiendo atención.
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Fomentaremos la co-regulación: Aprenderás a ser el "refugio seguro" de tus hijos, ayudándoles a transitar sus tormentas emocionales desde tu propia serenidad.
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Sanaremos patrones heredados: Trabajaremos para que no repitas de forma automática aquello que te dolió de tu propia crianza, construyendo un vínculo nuevo y más sano.
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Abrazaremos la autocompasión: Bajaremos el nivel de autoexigencia y culpa, aceptando que para cuidar bien, primero necesitas estar bien tú.
¿Qué notarás en tu día a día familiar?
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Vínculos más profundos: Una comunicación basada en la empatía y el respeto mutuo, no en el miedo o el control.
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Menos reactividad: Capacidad para responder a los conflictos con consciencia en lugar de reaccionar desde el impulso.
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Ambiente de seguridad: Un hogar donde las emociones (todas ellas) tienen lugar y son validadas.
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Coherencia: Sentirás que tu forma de criar está por fin alineada con los valores que quieres transmitirles.